Condición de Monumento
Conceptos que definen la condición de Patrimonio

El concepto de "valor patrimonial" está relacionado con los bienes tangibles o intangibles que una sociedad ha heredado de sus ascendientes. Estos bienes normalmente son expresiones excepcionales del espíritu de la cultura nacional y al conservarlos se apunta a reforzarla, depurarla y dejar testimonio de logros, a partir de los cuales las nuevas generaciones construirán el futuro.

El patrimonio cultural, como cualquier bien, debe ser manejado y explotado dinámicamente, para obtener de él los frutos que se esperan. Por lo tanto, el patrimonio histórico cultural no se puede entender, necesariamente, como una pieza de museo.

Para evaluar patrimonialmente la ciudad-campamento de Sewell, se ha escogido, entre muchas, las cinco categorías del análisis axiológico más pertinentes a su condición urbano-arquitectónico, que son:

a. Originalidad: La condición de ser una obra inédita, de alta creatividad, no copiada de otra realidad nacional o internacional y que, por tanto, representa un valor per se.
b. Singularidad: La condición de ser un ejemplar único, sin posibilidades reales de repetirse o repetirlo.
c. Representatividad: La condición de encarnar valores reconocidos como propios de la comunidad nacional, los que plasmados en la obra conceden a ésta el carácter de emblemática. En otras palabras, la representatividad es carga simbólica alojada en una realidad creada.
d. Materialidad: La condición física en que se encarna una obra, representa el valor económico y la calidad misma de los bienes ocupados o bien la alta tecnología empleada, que enaltece materiales corrientes y obtiene de ellos resultados que habitualmente requieren de una inversión muy superior.
e. Vitalidad: La calidad de mantener vivos valores trascendentes, que se expresa por la dimensión de la cultura que una obra de este tipo es capaz de hacer brotar a su alrededor; la "calidad de vida" que ella abriga; la resolución de las tensiones sociales que anidan al interior de toda comunidad, y la asimilación mutua de las subculturas involucradas, etc.

 

Aplicación de categorías patrimoniales a Sewell

La confrontación de las imágenes urbano-arquitectónicas y conceptuales de Sewell, ya determinadas con las categorías axiológicas precedentes, permiten diagnosticar la relación entre los valores funcionales y estéticos del campamento y los valores patrimoniales.

En lo que dice relación con la originalidad, Sewell es uno de los lugares más originales de Chile y América. Por lo pronto, es la única ciudad-campamento permanente de montaña que existe en Chile, país que paradojalmente está limitado a oriente y poniente por cordilleras de considerable envergadura, que no están habitadas.

Superando esta falta de experiencia previa, el precario campamento inicial fue capaz de empinarse hasta ser uno de los asentamientos más atractivos del mundo, y su Mina produjo con costos que se cuentan entre los más bajos, a pesar de la constante pérdida de ley de los minerales. Sin embargo, la calidad de vida o habitabilidad en la ciudad fue muy alta, medida por el grado de satisfacción de sus habitantes y otros indicadores.

Hay dos aspectos, frecuentemente mencionados, que resulta necesario aclarar: la no propiedad del suelo por sus ocupantes parecería una limitación importante a su desarrollo cultural. Quienes formulan esta crítica olvidan que en ninguna cultura americana precolombina se conoció la propiedad privada de la tierra.

El segundo aspecto es que el deseo de vivir en Sewell no se debió a razones puramente económicas. En efecto, en la "ciudad de las escaleras", a diferencia de otros lugares, no había pulperías con precios privilegiados, sino, por el contrario, sus precios eran algo más caros que los de Rancagua. Desde un comienzo, para bien o para mal, se evitó la pulpería con fichas como medio de intercambio y el comercio estuvo en manos privadas, con un discreto control de precios máximos.

La postura del campamento en el terreno es original, en cuanto no es frecuente en América encontrar explotaciones en una cordillera tan abrupta. Si bien Los Andes recorre el continente de punta a punta, es en este lugar que se producen las mayores pendientes, las que van a llevar al campamento a colocarse a horcajadas en la montaña, marcando la cumbre con una escalera que la va a vertebrar y dar nombre: la "ciudad de las escaleras".

Considerando estos antecedentes, el grado de originalidad de la ciudad es muy alto, tanto en el marco nacional como internacional, y no reconoce modelo anterior ni referencias explícitas.

En cuanto a la singularidad de Sewell, puede afirmarse que no hay en el mundo otro lugar igual o semejante.

De partida, es difícil que una ciudad-campamento no tenga un alto grado de unicidad, por razones de localización geográfica, economía de base, materialidad de sus construcciones, etc. Sin embargo, en el caso de ciudades industriales, estas variables suelen tomar valores semejantes por extremas exigencias del medio, como en el caso de las antiguas oficinas salitreras -algunas de las cuales son monumentos nacionales- que constituyen una tipología de asentamiento industrial.

El caso de Sewell es diferente, porque se trata de una situación puntual, con una gestación que fue respuesta a un problema inédito en la historia de la minería chilena, que en materia de cobre y salitre se radicó de preferencia en las cálidas tierras del norte del país.

Es más, es difícil que en un futuro se puedan generar asentamientos humanos parecidos a Sewell, dado que las nuevas minas que entran en explotación no dan origen al sentido de campamento, donde la familia, la vivienda y el trabajo se confundían en un todo. Por otra parte, las leyes y ordenanzas sobre arquitectura y urbanismo en vigencia harían impracticable otro Sewell, como ciertamente también otro Valparaíso, el de los cerros.

La representatividad de Sewell deriva de su proceso de génesis y desarrollo, que constituye una epopeya que aunó audacia, esfuerzo y tragedia, en una escala nunca vista en este tipo de empresas.

Se suele pensar desde el "mundo desarrollado" -con demasiada frecuencia- que la extracción y beneficio de materias primas es un simple y sencillo acto de recolección, en tanto que la realidad nos la muestra como una tarea ardua y penosa que tiene por escenarios ardientes desiertos, húmedos y enrarecidos túneles en las entrañas de la tierra, la desoxigenada atmósfera de la montaña o la vastedad sin escala de los océanos.

La historia de esta ciudad-campamento está traspasada por experiencias dolorosas, que tocan tanto la tragedia íntima como la social: el sistema de "ensayo y error", con el cual se gestó su plano urbano, costó muchas vidas, atendida la inexperiencia de sus pioneros con el comportamiento de la alta cordillera, toda vez que eran extranjeros de pradera y chilenos de campo.